Del barrio al block: la nueva vida de antiguos residentes del sector Seminario

2015-03-05_10-37-14El terremoto del año 2010 no sólo cambió la fisonomía de ciudades y pueblos enteros, también dejó una íntima cicatriz indeleble en el alma de las personas que vivieron con horror la tragedia que comenzó la fatídica madrugada del llamado 27/F.

Por Andrés Vicent Toledo | Diario el Centro | 22 de febrero de 2015

Después de la catástrofe, con hondo pesar miles de personas tuvieron que dejar entre los escombros sus recuerdos de infancia, sus lugares de cobijo, de juegos y familiares rincones en los cuales crecieron y se desarrollaron. Sus casas simplemente se cayeron llevándose consigo parte del alma de sus habitantes, por lo cual, tuvieron que emigrar. Es el caso de 20 familias del histórico Barrio Seminario, ubicado al norponiente del centro de Talca, quienes al cumplirse cinco años del terremoto están instalados en un edificio de departamentos, ni tan cerca del barrio pero lejos de sus fachadas continuas, de sus paredes de adobe y espaciosos patios.

Pero para llegar al condominio Los Maitenes no fue un camino fácil, lo primero fue organizar a los vecinos y golpear miles de puertas, aunque en la travesía otras decenas de manos ayudó. De tanto ver pasar camiones con ayuda hacia la costa, veinte mujeres se organizaron y conformaron el «Comité sin tierra San Pelayo del barrio Seminario» que dieron la primera lucha por permanecer en el histórico sector o una localización que llamaron «digna» que fuera céntrica y, por ningún motivo, en la periferia de la ciudad.

 

«Fue difícil hacer entender a las autoridades que nosotros también teníamos un derecho a la localización del terreno, a la tierra, y elegir dónde queríamos vivir y eso lo tuvimos que hacer con varias protestas y pelear harto. Entre el año 2010 y 2011, después del terremoto, el valor de los terrenos subió en forma muy considerable, nosotros pensábamos quedamos en el barrio, pero con el subsidio del Serviu no alcanzó para comprar ahí y comenzamos a buscar algo central en otro lugar, donde aún se viviera en barrio y, por eso, nos fuimos a La Florida donde hay ambiente de barrio, pero en departamento, no en casa», afirmó Micaela Torres, presidenta del Comité.

«Nací, me críe, me casé y nacieron mis hijos en ese barrio. Mi casa era de adobes y quedó irreparable, como eran casas grandes de los abuelos y bisabuelos, muchos hijos se fueron quedando y nos convertimos en allegados de esas propiedades. Nuestra casa era grande, amplia, pero no teníamos otra opción que irnos, fue una búsqueda larga de terrenos, pero no logramos concretar ninguna compra porque se elevaron mucho los valores de los terrenos», contó Sandra

2015-03-05_10-36-44Velasco, quien vivió en la desaparecida casa de 1938, ubicada en la calle 5 Poniente, entre 3 y 4 Norte. Después de un año de búsqueda, la Organización no Gubernamental (ONG) Reconstruye y la Entidad de Gestión Inmobiliaria Social (EGIS) Casa Propia, guiados por Surmau-le, encontraron un terreno en el pasaje Los Maitenes al comienzo del sector La Florida. En dicho lugar, en conjunto, diseñaron un condominio de dos grandes bloques de 38 departamentos el cual fue entregado en diciembre del 2013. «Antes estuvimos más de dos meses en carpa en la Alameda, cocinando a todo sol, buscábamos la sombra de los árboles para comer, pero diosito nos dio fuerza y otra oportunidad para seguir viviendo. Nos cambiamos a arrendar al final de la Villa Pucará y, de ahí nos integramos al Comité. Nunca había vivido en departamento, fue difícil adaptarse, pero acá es muy tranquilo», sostuvo Bella Aravena que vivía en la 6 Poniente, entre 3 y 4 Norte.

En tanto, Sandra Velasco, agregó que «queríamos algo bonito, no tan básico, pero el subsidio no alcanzaba para construir, entonces la solución fue hacer un proyecto de integración donde se mezclaban subsidios y quedamos beneficiarios del subsidio para la clase más emergente DS40 y nosotros del fondo solidario que somos las 20 familias damnificadas».

 

NUEVOS ESPACIOS

Fue así como con un sentimiento de resignación, pero con la conformidad de no quedar habitando en la periferia, el 6 de diciembre del 2013 les entregaron las llaves de sus departamentos y comenzaron a cambiarse a sus nuevas viviendas, no tan amplias ni tan grandes como las moradas que los vieron crecer, pero cerca de su barrio.

«Creo que no fue difícil porque no había más alternativa, si nosotros no nos íbamos a un departamento no podíamos adquirir casa en un barrio central y nos iban a tirar a la periferia como son todos los conjuntos habitacionales para las personas de escasos recursos», dijo Micaela.

«Costó harto y todavía cuesta adaptarse a los espacios estrechos, pasar de una casa grande, espaciosa, a todo reducido, pero creemos que se nos hizo un poco más fácil la adaptación porque nosotros fuimos viendo los procesos de la construcción, veníamos cada cierto tiempo y así nos fuimos imaginando y adaptándonos al sector de a poco», señaló Sandra.

 

ANIVERSARIO DE UNA TRAGEDIA

2015-03-05_10-36-15El mega terremoto y posterior tsunami fue un impacto profundo para el alma y la vida de miles de familias. Con el paso de los años nos preguntamos qué es lo que queda en sus sentimientos o cómo ven o viven estos sobrevivientes de la tragedia los aniversarios de la catástrofe.

«No me gusta recordarlo porque fue triste, hubo tanta gente que falleció, tantas pérdidas humanas, para mí no es grato. De partida el terremoto me sacó de mi casa, cambió la ciudad completa, el centro de Talca ya no es lo mismo, por ejemplo las escuelas Concentradas abandonadas, sin el ruido de los niños, entrando y saliendo, la alegría de la plaza, ahora es un sitio pelado, el mismo barrio, la gente joven se fue, quedan adultos mayores, son muy pocos los que se quedaron. El terremoto fue un cambio, a todos los que sufrimos el terremoto nos cambió la vida», expresó Sandra Velasco.

«Fue un momento triste, en los aniversarios se recuerda los momentos difíciles que vivimos», acotó emocionada Yolanda Velasco. Algunos se niegan a recordar, pero el recuerdo de la angustia está a flor de piel, se nota en la mirada o cuando se quiebra la voz al rememorar. Los más resilientes rescatan lo positivo que les permitió levantarse literalmente desde los escombros. «No quisiera recordar, todos creíamos que era acabo de mundo, pero estamos tranquilos porque fueron muchas familias que se perdieron completas y, a nosotros solo se nos cayó la casa, la pieza de mi mamá de 99 años se cayó, menos mal tuve fuerza para sacarla y salvarla, se cortó la luz y no se veía nada, parece que habían tirado una bomba, quedamos encerrados hasta el otro día en el patio porque las puertas se trabaron. El terremoto no sólo destruyó la casa sino también mi fuente laboral ya que daba pensión a estudiantes. Se acabó todo, se echa de menos el trabajo, pero estamos bien porque el departamento fue cero costo, pero sin terminar, nosotros todavía lo estamos terminando», recordó Bella. «Quedamos sin casa de un día para otro, tuve que dormir casi dos semanas con una amiga y después por cuatro años arrendé un departamentito. Por una parte fue mejor, antes no tenía casa propia, igual me hubiese gustado que construyeran más cerca de mi familia. Hay vecinas que tocaron casas para otros lados, más lejos, pero ya poco nos acordamos del terremoto, estamos pendientes de los papeles para inscribir nuestros departamentos», manifestó Ana González quien arrendaba el 27 de febrero del 2010. Micaela indica que «igual la gente se junta y recuerda, pero en mi caso yo estoy mirando para adelante, el terremoto es sólo un recuerdo, uno rescata lo positivo porque no todo fue negativo».

 

LECCIONES

El terremoto sorprendió a todos y en retrospectiva, en el cómodo análisis sin la urgencia de la catástrofe, quedaron en evidencia muchos temas pendientes del Estado. Por ejemplo, faltan adecuadas vías y planes de evacuación, sistemas de comunicación a la población deficientes o una respuesta lenta o inadecuada del Gobierno.

En la revisión a cinco años del mega sismo, dichos ejemplos, de cierta forma, se justifican por la magnitud de la catástrofe, pero en materia de viviendas se sacaron algunas lecciones como la renovación de la norma para la construcción en Chile, mejor focalización de los beneficios sociales en materia de subsidios y una mayor preocupación por los entornos comunitarios de las familias.

«Sabemos que la situación del terremoto fue una emergencia y lo que hubo fue reubicación de familias, pero hoy día lo que nosotros entendemos como política habita-cional es lograr un programa de integración social que permita hacer una mezcla de familias vulnerables con personas de clase media y emergente que compartan espacios públicos comunes con la misma calidad de vivienda, con otros metrajes seguramente, pero que además puedan estar cercanos a escuelas, centros de salud, Carabineros y otras instituciones que permitan darle un valor agregado a ese conjunto habitacional. Desarraigar familias, no estamos de acuerdo, la idea es construir en su territorio, su espacio, conectarlo y vincularlo con la red comunitaria y familiar que en años ellos han construido», explicó Rodrigo Sepúlveda, secretario regional ministerial de Vivienda y Urbanismo del Maulé.

 

Barrio histórico

El Barrio Seminario está ubicado al norponiente del casco antiguo de la ciudad de Talca, se constituye tempranamente con el trazado de la ciudad a principios de 1800. Es un sector de carácter residencial donde predomina la construcción en adobe con una composición social heterogénea predominando familias de los primeros tres quintiles de ingreso. En el barrio se emplazan lugares emblemáticos de la ciudad como el balneario del Río Claro y el Estadio Fiscal.

 

Reconstrucción

De acuerdo a cifras del Servicio de Vivienda y Urbanización (Serviu), cuando estamos a pocos días de cumplir cinco años del terremoto, de los 54 mil 144 subsidios habitacionales otorgados a familias damnificadas, existen tres mil 387 viviendas en ejecución, quedando 219 obras sin iniciar, en terrenos propios, cifras que representan, según el director regional Ornar Gutiérrez, un 93,4% de avance de la reconstrucción en el Maule.

En materia habitacional, el actual Gobierno espera terminar dicho proceso. Sin embargo, hay situaciones complejas que hay que resolver en viviendas ya entregadas. Existen 592 soluciones habitacionales con dificultades en su construcción, como falta de muros de contención, radier fuera de norma, factibilidad de agua o sistemas de evacuación de aguas lluvias. Se suman más de seis mil casas entregadas sin recepción municipal, tareas pendientes que el ministerio se está haciendo cargo.

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