Expertos proponen trabajar proyectos sociales integrados para repoblar casco central

13 julio, 2017, por ELCI, 148 visitas

Andrés Maragaño, de la UTalca, Verónica Tapia, de la UCM, y el sociólogo Francisco Letelier entregan sus visiones acerca de la manera de retomar la vida urbana en el centro de Talca.

Diario El Centro | 13 de julio de 2017

TALCA.- La propuesta de la Cámara Chilena de la Construcción (CChC) del Maule, sobre el repoblamiento del casco central de Talca, tuvo eco en expertos y profesionales del área urbanista y territorial, quienes entregaron sus visiones respecto a la situación actual de “vacío” en el centro y las claves a desarrollar para revertir dicho estado.

Para Andrés Maragaño, académico Escuela de Arquitectura Universidad de Talca, los procesos de densificación en los centros urbanos, desde los años ochenta, han ido en retroceso. “Esto porque también ha crecido el comercio y porque además se ha acelerado el proceso con otros elementos. Con el terremoto del 2010, mucha gente tuvo que abandonar el centro de la ciudad porque los subsidios fueron dados fuera del centro. Es un proceso bastante largo que implica el deterioro de los cascos antiguos que son bien importantes para el desarrollo de la ciudad y generan en las familias economías importantes, por la cercanía de los servicios y por ser espacios de muy buena calidad”.

En esa línea concuerda el investigador Francisco Letelier, quien desde Barcelona también aportó a esta discusión. A su juicio, después del terremoto “se cometió un grave error”, recordando que los barrios centrales es donde Talca era socialmente más integrada y tras el 27/F “ninguna política pública (ni iniciativa privada) facilitó que las personas damnificadas y de menos recursos pudieran quedarse en sus barrios, se dio lo que se ha llamado una ‘expulsión subsidiaria, es decir, se les aportaba un subsidio que los llevaba inexorablemente a zonas alejadas”.

Agregó que de los subsidios posterremoto llamados “de densificación” (más de mil en Talca), “que estaban orientados a los barrios terremoteados y que gestionaban las propias constructoras, no más del 10% fue utilizado por damnificados. Todo lo que se podía hacer para despoblar los barrios centrales de las familias más modestas se hizo. Hay que partir de esa culpa colectiva”.

 

PRIMERO UNA IMAGEN

DE CIUDAD

Entendiendo que el tema de la densificación se trata de un proceso más bien largo que no ha tenido una buena respuesta, a juicio de Maragaño, tanto de los inversionistas como de mecanismos un tanto débiles de parte de la institucionalidad del gobierno, dijo que la importancia radica en un trabajo mancomunado, tanto de la Cámara Chilena de la Construcción como del Ministerio de Vivienda, para que se permita desarrollar proyectos puntuales con una visión de lo que se requiere en el centro de Talca.

“Se requiere una imagen con la cual uno quiera abordar el problema. La propuesta de los barrios integrados puede ser bien contemporánea y puede ser una alternativa beneficiosa, no solo para familias de tramos medios y altos, sino que también de un conjunto un poco más diversificado de personas que les convenga vivir en el centro”, dijo el profesional de la Universidad de Talca, quien insistió que primero se debe contar con una imagen de lo que se pretende realizar en el casco céntrico y, a partir de ello, desarrollar proyectos.

Maragaño agregó que todo apunta a la colaboración público-privada que dé dirección a las propuestas “porque se requiere la adecuación de la norma pero también de la voluntad de los privados para desarrollar proyectos de buena calidad y que efectivamente mejoren el centro”.

 

INTEGRACIÓN SOCIAL

Según señaló Verónica Tapia, directora del Centro de Estudios Urbanos Territoriales (CEUT) de la Universidad Católica del Maule, “la densificación por densificación no es suficiente”, agregando que un proyecto de revitalización y repoblamiento debe considerar variables como la integración social, altos estándares de calidad, la densidad y la escala de la ciudad. En ese contexto, dijo que la normativa es fundamental para proteger y ordenar el desarrollo urbano en función de una buena calidad de vida en términos colectivos y no individuales.

“Vale mencionar también que existen iniciativas como los barrios sustentables integrados socialmente que actualmente convoca reflexión en el Ministerio de Vivienda y Urbanismo y la comunidad académica y profesional, que justamente trabaja en la línea de la sustentabilidad, tanto económica, como social y medioambiental y busca un desarrollo urbano equilibrado de buena calidad de vida para todos los habitantes de las ciudades. Asimismo, existen proyectos de conjuntos de vivienda social en el centro de la ciudad, que también podría ser una iniciativa muy interesante de explorar”, recalcó.

Francisco Letelier, agregó que para que esto sea efectivo, “es clave que tengamos empresarios que estén dispuestos a sacrificar una parte de las utilidades en pos de una mejor ciudad”.

 

BARRIOS DE CALIDAD

Letelier aportó una visión crítica a la situación actual, señalando que “lo que ya se ha construido, desde el terremoto hasta ahora, ha sido lo que reporta utilidades tranquilas para el sector inmobiliario, un negocio seguro con alta rentabilidad, subvencionado por el Estado y que no necesitaba mayor creatividad”.

El mismo profesional agregó que un proceso de densificación debería tener, al menos, “un plan de densificación o una zonificación con la participación real y efectiva de todos los actores involucrados y que puedan ser un aporte al proyecto; pensar en el territorio, considerar todos los barrios y no concentrarse en aquellos donde el mercado inmobiliario podría funcionar mejor; pensar en proyectos socialmente integrados y ambientalmente sustentables; considerar equipamientos, infraestructuras y la conectividad de alto estándar; dar prioridad a familias que debieron migrar desde los barrios hacia otras zonas de la ciudad; e invertir en diseño, dejando de lado los proyectos tipo estandarizados.

 

VALORES DE LOS TERRENOS

Andrés Maragaño, en base estudios realizados en su oportunidad tras el terremoto, dijo que en el damero central de la capital maulina hay 56 hectáreas vacantes.

El profesional indicó que en esta materia, es el mercado el que manda pero “hemos visto que es insuficiente en el rubro inmobiliario. No vale solamente con el valor de los terrenos porque nos vamos quedando con un centro deshabitado y lo que se debe desarrollar es una imagen e instrumentos claros de intervención en cada caso, en los cuales se pueda rectificar lo que el mercado dice y poder desarrollar proyectos”.