Talca pos terremoto II: Lecciones para la acción colectiva ciudadana*

29-09-2013 14-46-37Todos estos aprendizajes deben ser incorporados al repertorio de los ciudadanos de Talca para ser utilizados en otros desafíos urbanos que vendrán: el mejoramiento de la calidad del transporte y la conectividad, la gestión integral de los problemas medioambientales, la construcción de mayor integración urbana…

Por: Francisco Letelier Troncoso, ONG Surmaule – CEUT / Patricia Boyco Chioino, SUR Corporación | Diario El Centro | 29 de septiembre de 2013

Con posterioridad al terremoto, Talca ha sido expuesta a un modelo de reconstrucción que ha tensionado el valor que se asigna tradicionalmente a la ciudad, y particularmente a su centro histórico. Piara quienes habitan y utilizan cotidianamente la ciudad y sus barrios, estos tienen un valor de uso: están vinculados emocional y experiencial mente con ellos. Para otros, la ciudad es un valor de cambio.

La disputa en el Talca pos terremoto ha sido, finalmente, entre estas dos formas de concebir la ciudad. En sus discursos y prácticas la política de reconstrucción ha tendido más bien a relevar el valor de cambio del suelo urbano donde antes existían barrios, escuelas, mercados. En cambio, los habitantes han ido aprendiendo a verbalizar y reconocer que su relación con la ciudad se afirma en su uso, el cual implica transformación, y también defensa; defensa de las viviendas, de su localización, de los barrios, escuelas y mercado. Así, hemos fortalecido nuestra capacidad para la acción colectiva.

La acción colectiva implica la conciencia de una injusticia, vinculada con una forma de entender la sociedad. Muchos de los que hemos participado en acciones ciudadanas pos terremoto hemos sentido una profunda impotencia ante la manera en que se ha planteado la reconstrucción. Hemos procesado estos sentimientos no como hechos aislados. No hemos apelado solo a responsabilidades de actores específicos, sino a la manera en que social y políticamente construimos la ciudad. Hemos conectado las transformaciones urbanas pos terremoto con un modelo de construcción de ciudad específico: el urbanismo neoliberal, que construye una mejor ciudad para pocos y otra peor para muchos. La acción colectiva se fundamenta también en una cierta identidad compartida, un nosotros. En el caso del pos terremoto, ese nosotros somos los habitantes de la ciudad que concebimos que tenemos derecho a participar en su transformación, a gozar de los afectos generados hacia los lugares. Existe sin duda hoy un entramado más complejo de personas y organizaciones que se sienten parte de esta identidad. Hemos fortalecido un marco identitario para la acción colectiva.

CAPACIDAD DE AGENCIA

Finalmente, la acción colectiva implica una capacidad de agencia, es decir, capacidad real de incidir en las transformaciones. Este es sin duda el aspecto más débil en el proceso pos terremoto y, por lo tanto, el ámbito donde es más necesario trabajar. Aquí vale la pena recordar el concepto de «oportunidades políticas» de Sid-ney Tarrow (1998), que relaciona el éxito de la acción colectiva con una cierta configuración de oportunidades del entorno. Al respecto, cabe mencionar que una de las críticas que los especialistas han hecho al modelo de reconstrucción chileno es la ausencia de espacios para la participación ciudadana y de diálogo Estado-Sociedad Civil (Rodríguez y Rodríguez, 2011:119). Pese a que los ciudadanos entregaron diversas propuestas durante el proceso de reconstrucción, ninguna de ellas fue respondida, ni por el gobierno comunal, ni por el regional ni el central. En un contexto de apertura al diálogo se hubiera producido un proceso intenso de negociación y articulación Estado-Sociedad Civil.

Por otro lado, la contraparte política del Gobierno, la oposición, no tuvo un rol activo, salvo excepciones, en los sucesos y procesos pos terremoto. De haber existido, la ciudadanía podría haber tenido un aliado importante para impulsar sus agendas.

Pese a lo anterior, sí existieron triunfos y avances producto de los procesos de acción colectiva, aprendizajes que apuntan, a la construcción de redes locales y nacionales, la apropiación de conocimiento técnico-político, la utilización masiva de los medios de comunicación, y la utilidad del uso de la vía judicial/legal. Todos estos aprendizajes deben ser incorporados al repertorio de los ciudadanos de Talca para ser utilizados en otros desafíos urbanos que vendrán: el mejoramiento de la calidad del transporte y la conectividad, la gestión integral de los problemas medioambientales, la construcción de mayor integración urbana, el incremento de la participación ciudadana, la educación, la salud, la cultural, entre muchos otros. Lo que hemos aprendido durante estos tres años de ‘reconstrucción’ es que sin acción colectiva no hay participación. La participación, como hoy se entiende, es una invitación que nos puede o no hacer el Estado, la acción colectiva en tanto, nace de nosotros mismos y depende de nuestras capacidades y voluntades. Actuar colectivamente es un aprendizaje permanente. Nadie nace sabiendo y en cada pequeña o gran acción desarrollada en conjunto con otros, aprendemos algo acerca de cómo podemos mejorar nuestra vida a partir del esfuerzo común.

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• Extracto del Boletín Temas Sociales N°70, Talca a 3 años de terremoto: aprendizajes colectivos para la acción en la ciudad’. Disponible en http://elci.sitiosur.cl/

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