La revolución vecinal parte en Talca

Exitosa experiencia en territorios de la capital regional

Expertos hacen un llamado para incluir las ventajas de sumar una escala intermedia de acción vecinal en las políticas públicas. Proyecto de ley se hace cargo de esta necesidad.

Por Daniel Giacaman Zaror | Diario El Centro | 2 de diciembre de 2018

Un Innovador proceso de articulación vecinal se ha desarrollado en Talca a través de las Mesas Territoriales formadas en Las Américas, el Territorio 5 y la Unidad Vecina) 46, donde dirigentes y líderes sociales han conseguí do importantes avances gracias al trabajo colectivo y participativo en cada uno de esos tres sectores del norte de la capital maulina.

Los logros van desde la instalación de mobiliario y equipamiento comunitario. el análisis y rediseño de recorridos de transporte público y el mejoramiento de espacios públicos hasta el desarrollo de iniciativas de mayor alcance, como la creación del Parque de la 17 Norte y el Plan Maestro de Recuperación Urbana en l-as Américas.

Dicha experiencia ha servido como base para el provecto ‘Territorios Vecinales Innovadores” ejecutado por las Escuelas de Sociología y Trabajo Social de la Universidad Católica del Maulé (UCM) en conjunto con Corporación SUR, el cual es finan-ciado por un fondo FIC del Gobierno Regional y cuyo objetivo es construir un modelo replicable de articulación vecinal a escala territorial en la región del Maule.

Este último factor resulta trascendental, ya que significa ampliar la mirada respecto de la visión tradicional que generalmente queda reducida sólo a la acción individual de cada una de las juntas de vecinos (JJVV) o, por el contrario, a políticas generales dirigidas a toda la comuna.

‘La escala intermedia permite sobre todo en el caso chileno, donde hay una intensa fragmentación organizacional mirar las cusas un poco más ‘desde arriba’, salir de la villa o la población v comprender que hay un territorio al que pertenecemos y que compartimos con otras poblaciones y sillas. En este territorio más amplio, los problemas y los desafíos son mayores: ya no sólo se trata de mejorar una multicancha o reponer una luminaria, sino de transformar la ciudad, o al menos una parte de ella. Esto implica pensar cómo funciona el transporte, la conectividad con otras zonas, los servicios de salud y educación, la calidad del medio ambiente, la calidad del espacio público, etcétera. En un espacio intermedio, la agenda de trabajo de las organizaciones vecinales se hace más política, en el sentido de que entra a disputar la ciudad que se desea construir”, explica el sociólogo Francisco Letelier, queda estrecho. Esto pasa también por mejorar la orgánica municipal para hacer frente, con mayor flexibilidad, estas dimensiones”, agrega el parlamentarlo, Letelier precisa que “lo que se ha hecho en Talca con las Mesas Territoriales no es nuevo. Hay otras experiencias en Chile y en otras partes del mundo donde los actores sociales se están articulando para mejorar sus territorios Tal vez lo particular de esta experiencia es que ha sido más sistemática y ha dado origen a una metodología que puede ser replicada”.

Finalmente, el sociólogo y académico de la UCM considera que “es necesario que, a partir do procesos de articulación como este, que además han hecho un esfuerzo por evaluar-se y modelarse, se genere un debate país en tomo a cuál es el rol que lo vecinal debe cumplir en la construcción de nuestros territorios y nuestra democracia*. “Se han dado algunos pasos, por ejemplo, la nueva Política de Desarrollo Urbano reconoce la necesidad de un nuevo trato entre comunidades y políticas públicas; el informe de la Comisión Nacional de Participación Ciudadana apunta en la misma dirección; el programa Quiero Mí Barrio está en un proceso de rediseño que recoge esta problemática; y recientemente un conjunto de senadores de diversos sectores políticos han ingresado una propuesta de reforma a la Ley de Juntas de Vecinos y Organizaciones Comunitarias, que, me parece, va en la dirección correcta. Es el momento para propicio para saldar una deuda histórica que nuestra democracia tiene con la construcción de un verdadero poder vecinal”, concluyo Letelier.

 

 

Pensamiento colectivo

‘La realidad actual te hace actuar individualmente y todos muy divididos, que cada uno piense solo en lo suyo, pero no tiene por qué ser así”, afirma Maritza Rocha, una de las integrantes de la Mesa del Territorio 5 de Talca.

La dirigenta social destaca el aprendizaje que existe cuando se trabaja colectivamente. “Reunimos con otros vecinos del sector nos ayuda a olvidamos de ser individualistas. De repente uno se emociona y dice ‘lo mío es lo importante’, pero compartiendo con los demás te das cuenta de que todo es importante, pero que hay que priorizar, porque no se puede hacer todo de una vez”, comenta.

Rocha considera necesaria la aprobación de leyes que faciliten la articulación vecinal y, de paso, lamenta que “hay personas que están más arriba que nosotros a las que no les conviene que estemos reunidos”. En eso sentido, Rodríguez Villasante coincide en que “a veces quienes gobiernan prefieren tener dividida a la población y que solo se preocupen de pequeñas cosas y no de la planificación”.

 

Proyecto de ley

Senadores de diversos partidos políticos acaban de presentar un proyecto para modificar la ley N° 19.418 sobre JJW, el cual establece la obligatoriedad de constituir una junta territorial cuando existan dos o más Juntas de vecinos en usa misma unidad vecinal.

Uno de los impulsores de esta iniciativa es el presidente de la Cámara Alta, Carlos Montes, quien recalca que “la aplicación de una escala barrial parece muy interesante para buscar acciones más comprensivas de los territorios, que permitan dar cuenta de problemas transversales”.

El parlamentario afirma que “nos parece que el Estado debe asumir la necesidad de fortalecer la organización como un desafío, facilitarla y generar políticas y programas que la potencien”.

A la hora de analizar el proyecto de ley. Francisco Letelier comenta que “creo que necesita ser mejorado y precisado, pero sin duda alguna va en la dirección correcta*. “En primer lugar.

asume la necesidad de promover la multiescalarídad de la acción vecinal a través de la creación de las juntas territoriales que en cada Unidad Vecinal articulan a las juntas de vecinos y organizaciones funcionales y de las Mesas Territoriales, que permiten una asociatividad más flexible en diversas escalas. Segundo. otorga atribuciones y derechos a las organizaciones que les permiten Incrementar su poder de acción en el territorio y la ciudad y. al mismo tiempo, amplia el espectro de temas en los que pueden actuar. Tercero, establece mecanismos que obligan a las autoridades a sentarse con los organizaciones y establecer acuerdos evaluadles y finalmente, establece diversos mecanismos de apoyo a las organizaciones, como asesoría técnica. formación permanente, etcétera”, detalla el sociólogo.

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